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Manta es un gran escenario teatral
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Los equipos técnicos de dos grupos emblemáticos, La Trinchera (Ecuador) y Tanttaka del País Vasco, dan los últimos toques al teatro Chusig. Usan clavos, madera, martillos, serruchos, luces, sillas, pintura, acomodan el piano... La mañana de ayer, en el tablado del escenario, Freddy Reyes, Pablo Chávez, Luis
Tal elemento forma parte del salón de clases de la obra ÑEl florido pensil con la cual Tanttaka abrió el telón del vigésimo primer Festival Internacional de Teatro de Manta, la noche del miércoles. Naudó llegó hace una semana a Manta, procedente del País Vasco. No tardó en aclimatarse al puerto manabita. Viste pantalones cortos y camiseta ligera. El vasco disfruta el calorcito acogedor. Me abrasa igual que a la gente de este puerto, dice, mientras ayuda a sostener pedazos de madera que luego son forrados con alfombras de colores oscuros. Los ambientes que necesita la obra de la reconocida compañía vasca son exigentes y coloridos. Al filo de tablado, González se preocupa por la iluminación. La escenografía es compleja, por eso nosotros, los actores, debemos montarla, explica.
Ahora vengo como apoyo técnico, mi fuerte es la actuación, añade, y clasifica los acetatos de colores vivos que fueron ubicados en las lámparas de proyección de luz limpia.
ÑVamos más allá. Ese más allá abarca los temas de iluminación, manejo de equipos, de sonido y armado de escenografías. Lo venimos haciendo durante 21 años, creo que estamos a la par de cualquier equipo técnico que se mueve en el mundo del teatro. La tarea sigue, frenética, en la zona del tablado; sin embargo, al ingreso del teatro, en la oficina, Rocío Reyes y Nixon García, organizadores del Festival, definen aspectos tan complejos como la logística y la movilización.
Lo de Manta no solo es teatro, subraya García. Nuestra oficina se convierte, además, en una especie de agencia de turismo, pues en Manta los grupos, sobre todo extranjeros, tienen la oportunidad de conocer los alrededores de la ciudad.
Apenas llegaron al hotel Cabañas Balandra salieron de turismo a Montecristi y La Pila. Pepe Bable, director del grupo, quien recibirá un homenaje por la difusión de la red de festivales de Latinoamérica, salió presuroso con sus compañeros.
En tanto, los integrantes de Abanta se dirigían a la tierra del Viejo Luchador, los de Tanttaka navegaban rumbo a la isla de La Plata, al sur de Manabí, en busca las ballenas jorobadas.
Mientras los grupos hacen turismo, Manta vive su algarabía por la vigésima primera edición del Festival. Según García, es como una especie de retroalimentación del público. Tenemos cinco grupos nuevos (extranjeros), llegan con nuevas obras y otras formas de actuación, serán 11 días plenos de teatro sobre las tablas y al aire libre, sostiene .
Nuestro público sí ha maduradoA pesar de que el público mantense está en un proceso de formación, su nivel de apreciación de las obras teatrales sin duda es muy elevado.
A inicios del festival, hace ya 21 años, era casi misión imposible arrancarle aplausos. Ahora la mayoría apoya las obras porque sabe de qué se trata, aprecian el sentido artístico y la propuesta.
El nivel crítico es alto. Antes muchos se reían por simplezas; ahora analizan y comentan la puesta en escena de las obras: eso es mucho a la hora de sentarse en las butacas y sacar a la luz todo lo que se ha visto y no salir con la interrogante de a causa de qué se trataba tal o cual obra.
A inicios del festival la gente llegaba sobre la hora. Ahora saben que si se atrasan ya no pueden ingresar, por ello la puntualidad es otra de las virtudes de los asistentes. La internacionalización del Festival trajo de la mano a renombrados grupos extranjeros; esto ha concedido categoría al acto y afianza el destino cosmopolita de Manta.
Es bueno saber que lo que empezó como un sueño, en pleno 2008 sea una institución de la teatralidad que llegó a Manta y desde el puerto se expandió hacia el país.
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