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Una hora en la caja del tiempo
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| Los Duques de Palma inauguraron ayer la exposición Encrucijada de Culturas que ha organizado Ibercaja en la Lonja con 320 piezas históricas sobre Zaragoza y Aragón. La Infanta Cristina de Borbón y la académica de la Historia Carmen Iglesias entraron a la par en la Lonja, animosas y resueltas como si iniciaran juntas una excursión vespertina por la historia de España. El interior del edificio, construido por la burguesía zaragozana del XVI comandada por el judeoconverso Gabriel Zaporta, aguardaba con la luz justa posada sobre cada objeto de la exposición Encrucijada de culturas. Afuera dominaba el sol sobre el equilibrado monobloque de ladrillo y los aplausos de la gente a los Duques de Palma. Tras saludar a las autoridades, Iñaki Urdangarín (corbata amarilla) departía discreto en el interior con el delegado del Gobierno, Javier Fernández y con una Eva Almunia faldicorta color hueso sobreelevada de agujas. Belloch traducía a los periodistas las explicaciones que escuchaba en la primera sala: La primera vitrina mostraba objetos relacionados con el agua, desde el modiolo decorado con escenas de danza, hasta la boca de fuente en forma de máscara traída de Mérida. También el bronce ibero planteaba un acuerdo hidráulico, como un reposo visual para Marcelino Iglesias. Pero el guiño para las primeras sonrisas estaba situado en la pared de enfrente, con el mosaico del Triunfo de Baco donde era el vino el protagonista. La exposición está plagada de pasillos y salas en penumbra, como un laberinto de encrucijadas"Todas las piezas cuentan una historia de luces y sombras que es la de todos nosotros". La infanta, de beige y pantalón, muy afín a la comisaria, escuchaba muy atenta las historias de las coronas votivas visigóticas, con rudas piedras engastadas en sus chapas de oro, suspendidas de unas cadenillas como si fueran lámparas. Cristina pespunteaba en el aire, muy moderadamente con la derecha, la figura de una lauda funeraria colocada de pie (la de Macedonio, del siglo IV) y leyó en la pared contraria la severa advertencia de San Isidoro: Rex eris si recta facias, si non facias, non eris. Serás rey si obras con rectitud. Si no obras así, no lo serás. Los guardaespaldas iban cerrando compuertas de grupos en avance, que contemplaban mudos lo que las autoridades dejaban atrás: el arca de San Demetrio (siglo XI), el candil de León, un Corán del XIV, un astrolabio con inscripciones en árabe y en latín, como si todos fuesen atravesando con sigilo la Edad Media. Todo se paró de repente ante el Vidal Mayor en medio de una ráfaga de flashes. El Justicia de Aragón tomó discretamente el mando de la palabra y explicó a los Duques la historia de aquel libro que comenta y simplifica la aplicación del Código de Huesca, "el texto más extenso conocido en romance aragonés medieval". Los Fueros de Aragón abiertos por la página de la gran N inicial con el rey sentado en el medio del dibujo que abre el prólogo. Sería el primero de los Borbones, el rey Felipe V quien aboliría esos fueros en el XVIII. Y un silencio planeó por la sala tras unas breves explicaciones de Marcelino Iglesias. Pero no trascendía detrás lo que dijo. La siguiente escena fue la de Iñaki Urdangarín muy interesado por la espada tendida junto a la bandera barrada con el estandarte de Jaime I el Conquistador, que se ha traído de Daroca; el duque de Palma buscó por su cuenta la cartela y la leyó fuera del grupo. Todo el brillo de las tablas de Juan de Leví levantadas en seis calles para la catedral de Tarazona contrastaba con el guante funerario del obispo Fernando Pérez Calvillo, que parece un tosco guante de fundidor. La comisaria se encargó de explicar con buen ánimo la corte de virreina que llevó en Valencia una Germana de Foix viuda y recasada, por el horror vacui que acompañaba a las mujeres solas. La historia de Aragón y la tarde discurrían entre arcones de oficios concejiles, bajo la mirada aguda, casi airada, de don Gaspar de Borja, revestido con un sayo impropio de los pinceles de Velázquez. En la calle, la gente esperó toda la hora mientras el sol de junio navegaba hacia las siete y media. Contrate la hipoteca Barclays 0. 39
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